Hace tantos meses ya… tantos meses de abandono, de inseguridad, de buscar tras las esquinas el olor de la noche hambrienta… quería dejarme engullir. Zambullirme en sus fauces oscuras y liberar a mi cuerpo de la prisión que el alma le impuso.
Buscaba la luna entre nubes de humo que adornan el cielo de mi infierno. Espirales coloreadas de un gris deslumbrante, casi hipnótico, sometiéndome a su voluntad descabellada…
¡QUE LE DEN POR CULO A LA TRISTEZA!
Hoy vuelo de nuevo, rizo el viento entre mis dedos y deshojo margaritas con olor a incienso y azahar. Busqué encontrarme cara a cara con la vida solo para burlarme de su camisa, enseñarle que en mis faldas mil colores más habitan. ¡Me siento libre, fuerte, imparable! Me bebí las lágrimas y me follé el corazón, lo dejé jodido para que no diese la lata y parece que funcionó.
[[ Me dejé llevar por ti. Por la pasión de tus ojos, la sensualidad de tu cintura y esos cantos de sirena que entonaste sin palabras. Imaginé una hora infinita de complicidad y risas entre gemidos de deseo. Descubrí sobre tus labios el sabor de la noche explotando mis sentidos, drogándome de la locura que proporciona tu sensación de libertad. Atrapada en tu compás yo también me sentí libre, capaz de sucumbir a tu placer hipnótico y desafiante. Quise seguir tus huellas más allá de los rincones que cubren las sombras, allí donde renace el sentido bohemio y seductor de las estrellas. Un paso tras otro me precipitaste al vació sin siquiera preguntar antes de entrar. Me olvide por completo del cómo, el dónde, el cuándo y sobre todo el por qué. Todo careció de sentido y era eso el sentido en si mismo de lo poco que cabía en esa habitación. Entre tu y yo sobraba el aire, y el espacio quiso definirse como la distancia que nos separaba un beso tras otro. Por un segundo no deseé nada mas que lo que me ofrecías, néctares de ensueño con sabor a tequila y sal... ]]
Desencantada con el mundo y empobrecida de emociones por las que luchar. Hoy decido enterrar aquí mis mariposas que, aún después de fallecer, siguen pareciéndome dignas de ser memoradas, a la espera de algo o alguien que las haga renacer.
Solo soy un átomo gordo. Llegada a esta conclusión decido no importunar a mi conciencia con cuestiones irremediablemente irremediables. Me encuentro inconcluyente, vacía, destruida y reconstruida por el universo enano que se compone de mi particular e infinito mundo. Soy a la vez el centro de la sabiduría y el culo del cosmos, así que no es de extrañar que mi autoestima se vea afectada y sometida a los cambios de la materia y las fases de la luna.
LeTRaS Que Me iNSPiRaN
Me gusta buscarme entre los cuentos de Jorge Bucay, las historias humanas de Lucía Etxebarria, los mundos perdidos de Isabel Allende, el romanticismo de Antonio Gala, y las personalidades de Veronika de Paulo Coelho. A veces,incluso, me encuentro.