Sevilla

martes, 31 de marzo de 2009


Hace tantos meses ya… tantos meses de abandono, de inseguridad, de buscar tras las esquinas el olor de la noche hambrienta… quería dejarme engullir. Zambullirme en sus fauces oscuras y liberar a mi cuerpo de la prisión que el alma le impuso.

Buscaba la luna entre nubes de humo que adornan el cielo de mi infierno. Espirales coloreadas de un gris deslumbrante, casi hipnótico, sometiéndome a su voluntad descabellada…




¡QUE LE DEN POR CULO A LA TRISTEZA!




Hoy vuelo de nuevo, rizo el viento entre mis dedos y deshojo margaritas con olor a incienso y azahar. Busqué encontrarme cara a cara con la vida solo para burlarme de su camisa, enseñarle que en mis faldas mil colores más habitan. ¡Me siento libre, fuerte, imparable! Me bebí las lágrimas y me follé el corazón, lo dejé jodido para que no diese la lata y parece que funcionó.





^^ Sevilla me ha devuelto la ilusión ^^








...buscando amor por las esquinas.

2 comentarios:

La Bala dijo...

Yo también te extraño, y de que manera. Pero sabes que controlamos el espacio-tiempo no? Así que poco importa.

Always

La Bala dijo...

¿Tiene sentido intentar adaptarte a lo que quiere alguien que sea su amor?

Sobre todo porque en el caso inverso, ¿realmente luego nos enamoramos de aquel ideal que habiamos planeado?

Que dilema tengo. Y es que no tengo ni puta idea de quién soy, ¿cómo sé en que ideal encajo, si es que hay ideales que no son de películas, y son más sinceros, simples y originales?

¿Y si al final no me gusto? ¿y si al final no le gusto?


SuSuRRoS aL aiRe

[[ Me dejé llevar por ti. Por la pasión de tus ojos, la sensualidad de tu cintura y esos cantos de sirena que entonaste sin palabras.
Imaginé una hora infinita de complicidad y risas entre gemidos de deseo. Descubrí sobre tus labios el sabor de la noche explotando mis sentidos, drogándome de la locura que proporciona tu sensación de libertad.
Atrapada en tu compás yo también me sentí libre, capaz de sucumbir a tu placer hipnótico y desafiante.
Quise seguir tus huellas más allá de los rincones que cubren las sombras, allí donde renace el sentido bohemio y seductor de las estrellas. Un paso tras otro me precipitaste al vació sin siquiera preguntar antes de entrar.
Me olvide por completo del cómo, el dónde, el cuándo y sobre todo el por qué. Todo careció de sentido y era eso el sentido en si mismo de lo poco que cabía en esa habitación. Entre tu y yo sobraba el aire, y el espacio quiso definirse como la distancia que nos separaba un beso tras otro.
Por un segundo no deseé nada mas que lo que me ofrecías, néctares de ensueño con sabor a tequila y sal... ]]