
Podría rememorar mi vida contando uno a uno los besos que entregué.
El sabor de los labios ya disuelto en la memoria de los sentidos me hace recordar los aciertos y tropiezos que me llevaron hasta este mismo instante, tecleando sobre un teclado QWERTY, enumerando uno a uno los entresijos de mis pasiones.
Si pienso en los amores de mi vida son pocos los nombres que hacen cola en mi cabeza. Mi falta de impulsividad me privó de algún que otro romance sin futuro, pero que quizás habría sido bonito de recordar. A su vez fueron varias las personas que cartearon letras de amor al buzón de mi pecho, obligándome a devolver por remite urgente cada uno de los sueños que no pude realizar por falta de tiempo, experiencia, valor o ganas. Puede que yo no haya vivido mas de dos grandes amores y algún sentimiento intenso de cariño correspondido por el camino, pero han sido varias las personas a las que me entregué, de un modo superficial a veces, otras del modo más primigenio conocido.
Curiosidad, juego, caricias, deseo, lujuria, pasión... ¿Acaso no nos mueve la pasión? Aprendí que existen tantos modos de amar como personas recorrieron la faz de la tierra, y cada una de ellas es tan validad como las demás. Querer a alguien una noche, mirarle y sentir ansias por rozar su piel, llevar al limite las fantasías y cruzar la línea que las vuelve realidad... vicio con sabor a fuego y sudor . Fecundar la necesidad de poseer siendo poseídos, dando vida a la irracionalidad, socorriéndola con un aliento corrompido por el humo. Sexo y orgasmos, lametones de gula, inundaciones de promiscuidad, existencia en estado puro llevada al límite. El disfrute de los sentidos nos ata a la vida mientras la mente roza la locura. Encuentros casuales en los que las ansias por poseer al ser deseado son mas fuertes que la vergüenza, la lógica y la propia moral.
Entonces, ¿Se puede amar durante una sola noche y olvidar al amanecer? Me gustaría creer que si. Eso nos transformaría en seres ilusos, que se abandonan a un sentimiento etéreo y delicado pero intenso, que nos controla sometiendo nuestras decisiones a su voluntad. De lo contrarío no seríamos más que bestias hambrientas de carne, que se conforman con satisfacer sus necesidades hasta nuevo haber.
Dicho lo dicho vuelvo a preguntarme a cuántas personas amé y esta vez no me salen las cuentas pero, ¿Quién osa descifrar los secretos del amor?
La Bestia (por fin)
Hace 6 años

2 comentarios:
Desaparecida!!!!!!! Tengo ganas de hablar contigo asi que....a ver cuando nos conectamos ehhhh ¬¬ xDDD Ah y tb quiero verte!!!! :D :P jajajajaja Bueno un beso preciosa!
Nena! No dejes de actualizar!
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