¿En los ojos de quién?

domingo, 6 de julio de 2008


“Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Sí. Podría contar mi vida uniendo casualidades. La primera, la más importante, fue la peor. Llegó enganchada a una tragedia...”


-Los amantes del circulo polar-


Quiero creer que la vida no son más que casualidades unidas a través de un fino hilo de pescar, tan transparente que los ojos no alcanzan a apreciarlo pero a la vez tan resistente que es imposible separar un hecho del siguiente.
La confianza en el destino evita las responsabilidades de los hechos mal cometidos a lo largo y ancho de mi insípida existencia.
No se vivir a través de mi piel, no se caminar sin mirar atrás ni correr sin cansarme a mitad de camino. Me quedaré quieta, sentada, a la espera de que el mundo tenga ganas de regalarme una nueva oportunidad.


[ESTOY ESPERANDO LA CASUALIDAD DE MI VIDA]


Se busca: Marciano incomprendido, conocedor del dolor del alma y cargado de inocencia. Alguien que sea capaz de comprender a la sombra de mi misma que arrastra los pies por el suelo de mi estrecha habitación. A cambio de su compañía ofrezco mi vida, o al menos todo lo que le apetezca tomar de lo que de ella queda.
Puede que mi oferta no parezca demasiado tentadora pero puedo esforzarme en mejorarla a quien se entretenga en regatear conmigo.





Me siento sola... Casi seria mejor estarlo de verdad...


...

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SuSuRRoS aL aiRe

[[ Me dejé llevar por ti. Por la pasión de tus ojos, la sensualidad de tu cintura y esos cantos de sirena que entonaste sin palabras.
Imaginé una hora infinita de complicidad y risas entre gemidos de deseo. Descubrí sobre tus labios el sabor de la noche explotando mis sentidos, drogándome de la locura que proporciona tu sensación de libertad.
Atrapada en tu compás yo también me sentí libre, capaz de sucumbir a tu placer hipnótico y desafiante.
Quise seguir tus huellas más allá de los rincones que cubren las sombras, allí donde renace el sentido bohemio y seductor de las estrellas. Un paso tras otro me precipitaste al vació sin siquiera preguntar antes de entrar.
Me olvide por completo del cómo, el dónde, el cuándo y sobre todo el por qué. Todo careció de sentido y era eso el sentido en si mismo de lo poco que cabía en esa habitación. Entre tu y yo sobraba el aire, y el espacio quiso definirse como la distancia que nos separaba un beso tras otro.
Por un segundo no deseé nada mas que lo que me ofrecías, néctares de ensueño con sabor a tequila y sal... ]]